
El también llamado “Ammonfuel” tiene distintos procedimientos de fabricación, ya sea de la forma tradicional o con energía renovable. A pesar de eso, para cumplir la meta anterior se deben obtener 330 millones de toneladas por año. Sin embargo, el remodelar las plantas de almacenaje que ya existen podría hacer posible el objetivo. Añadir nuevas instancias también aceleraría el proceso.
El almacenaje de amoniaco también está en Latinoamérica

La vida marítima de Latinoamérica y su comercio internacional podría verse beneficiada si cada embarcadero decide expandir su capacidad de almacenamiento. Por otro lado, Argentina fue uno de los primeros en emplear este combustible para sus barcos de carga. Y dado que este es más amigable con el ambiente, decidieron formar parte de la gran red que lo exporta.
No obstante, que sea un producto menos contaminante no cambia el hecho de que su almacenaje es una labor de alto riesgo. El amoniaco no solo es inflamable sino también sumamente tóxico. Es por este motivo que se debe refrigerar en cargueros especializados. Dichos buques pueden congelar total o parcialmente el contenido que transportan y gracias a esto no existen grandes dificultades para su traslado. El problema surge con su manipulación directa.
Otro factor positivo es que se degrada de forma natural a diferencia de elementos químicos como el metano que requiere de una limpieza posterior. Eliminar los niveles de gases con efecto invernadero es una de las intenciones que tienen los países de América Latina y otras partes del mundo. Esto para hacer mayor conciencia sobre el calentamiento global y hacer cada vez más lenta la degradación de la capa atmosférica. Sin duda alguna, el amoniaco debe ser visto como la opción del futuro y una de las más rentables.
